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lunes, 22 de julio de 2019

Descubrimientos y descubridores


A esa otra que también eres
dices que la descubrí yo.
Magallanes, dices.
Tú ya eras océano,
yo sólo te acompañé por el estrecho
y vimos juntos cómo te crecías de agua, espuma y sal.
Tú, que ya eres todos los océanos.



Del poemario "Palabras inventadas. Todo lo que me habría gustado escuchar y tú nunca me dijiste"

jueves, 20 de septiembre de 2018

Estampa de mujer sentada a contraluz


                                                                 A la memoria de Vicenta Lorca Romero



Se te vuelven a enredar
los visillos en la mirada
mientras oscurece la tarde tu silueta costurera
contra la ventana.

En la quietud de la siesta complutense
se detiene el pespunteo
en el revés de la vainica doble,
y estira el hilo, como del aire,
el telón invisible de la memoria.

A las cinco de la tarde
regresa el sombrero de ala ancha
a la concupiscente sombra del tilo de la puerta de la escuela
a esperarte una respuesta.
Regresa la risa primera del primer hijo
que ya sonara a gorjeo,
algarabía de trinos en la Huerta de San Vicente.

Vacila la mano trémula
sobre el lino blanco de tu regazo
y se extiende hacia la voz
que cruza el portal de baldosas enceradas
(frescor de albahaca y barro).
A las cinco de la tarde
regresa Federico
con el mono azul de titiritero,
entre raudales de ternura desbocada,
a mostrar su caleidoscopio de sueños surrealistas y amores confundidos.
Regresa
a la Tarara, al piano y a la sobrina Isabelita.
_Madre _dice. Pero no lo dice,
No lo dice.


(Finalista en el XI Certamen de Poesía Mujeres Silenciadas "Argentina Rubiera", colectivo Les Filanderes)


miércoles, 4 de octubre de 2017

Siembra tu voz, amor

Yo haré guirnaldas de colores
y las colgaré en las azoteas.
Haremos música de fiesta.
Haremos risa y velas en los rincones.
Vendrán los pájaros, vendrán, curiosos.
Vendrán los perros, vendrán.
Un gran lebrillo con vino y fruta fresca.
Y yo también sembraré mi voz
entre los perlados hilos de araña de las ramas del naranjo.
O tal vez, bajo el membrillo.
Se acercará, turbada, la madrugada a vernos sembrar los surcos abiertos.
Sólo así, amor, sólo así,
llegará la fiesta de la cosecha.




viernes, 28 de julio de 2017

A día de hoy

A día de hoy,
creo que,
hay urgencia de versos en los acorazados.



miércoles, 10 de mayo de 2017

Tras la caída del imperio del ladrillo






Casas como esqueletos
donde otrora hubo pinos.
Y ardillas. Gusanos y liebres.
Halcones, codornices, lagartos.

Oquedades de ladrillo
(como cuencas vacías)
por donde silba el aire del cántaro roto.
Una urbanización absolutamente innecesaria
asoma tras la curva, frente al río,
como un faraónico insulto a la tierra, a las raíces.
Al hombre bueno.

Ondean como enseñas
pellejos secos de testaferros,
comisiones, pagarés.
Ahí queda, como un esputo de hormigón,
la impronta de vuestra miseria.

Triste legado el nuestro.



domingo, 11 de septiembre de 2016

Suele ocurrir

Algunos recuerdos asaltan por sorpresa,
escuecen como saetas envenenadas.
Duelen con ese doler de la memoria
que criba, escoge, aumenta y distorsiona.
y, como una pesadilla interrumpida,
se quedan tras los párpados
hasta que alguna realidad casual
(quizás el timbre)
los espanta.
Por un tiempo.


martes, 24 de marzo de 2015

Tras los años


El tiempo crece marchito
pese al repiqueteo de las primaveras
contra los cristales.
Lejos ya tu cuerpo del columpio vacío,
le salió tristeza a la huerta y al membrillo.
Nuestros días son las tareas
y el oficio de estar vivos.        


(poema de EL DOLOR DE LA IGUANA, elegía 3.0)


                     

martes, 24 de febrero de 2015

dedicado a mis compañeras de infancia

Contra la reja de nudo del balcón
de la casa frente al colegio
chirría el fósforo del cartel plastificado.
Se vende.
El ocre desconchado de la pared
se difumina
derrotado.
Se vende.
Como un latigazo en la memoria
una falla angosta
cruza la doble puerta de madera
-otrora bullicioso hervidero de niñas de uniforme-
y, junto a la impertérrita ausencia del viejo Marcos,
un agujero negro
se traga los chicles cheiw,
los chicles niña,
los polos de palo
y los fresones de gominola.
Cuando una peseta
era el precio de la felicidad
no había bazares chinos
ni letreros amarillos insultando la fachada.
Ni dolor en la retrospectiva.
Todo, entonces,
era presente.



martes, 10 de febrero de 2015

del poemario El día más feliz de tu vida

Entre la feria y el frío
a los siete años 
Octubre se desliza sutil
como un silencio afortunado.



domingo, 1 de febrero de 2015

Sáfrade la tejedora

Sáfrade,  sirena mimada del Egeo,
anda perdida como entre nostalgias de visillos
y ya no teje cestas de alga verde
a las amazonas de Éfeso
ni trenza anémonas rojas
para amortajar a los naúfragos de amor.
Alguna lágrima de su tristería deja hilos de plata salada
y entonces cose cenefas de encaje para las olas de Viernes Santo.
Desde su trono de magma frío mira hacia lo alto
(un suspiro se le escapa
a lomos de un hipocampo).

Ay, déjate la pena Sáfrade
que en la tierra hay un gallo
de cinco plumas
cada pluma de oro y plata, la crestita de rubíes
pero en el espolón una navaja, tan fina y afilada
que corta el recuerdo a quien la mirara.

Yo no temo al gallo, teje Sáfrade
su red de hilo de llanto.

Ay, Sáfrade
que en la tierra hay un toro negro
con siete cuernos,
los  cuernos son  de un fuego que quema el alma;
el rabo es de espuelas, espuelas de plata
que dibujan la muerte por donde pasan.

Yo no temo al toro , hila Sáfrade
en su huso de coral el hilo salado.

Ay, Sáfrade princesa de espuma y nada,
que en la tierra hay una guerra y un niño llorando
(la madre roba cebolla para amamantarlo).

Yo no le temo a la guerra,  teje Sáfrade
y una  aguja de lágrima le pincha la mano.

Sáfrade deja el huso, la red
y el llanto.
Yo sólo quiero, padre,
un almendro blanco.
Quiero una abeja libando en la flor,
la flor de papel,
de papel  sus cinco pétalos
y el tronco fuerte, oscuro y sabio.
Quiero ver nacer  la belleza
y huir  el tiempo humillado.
Y  yo a la sombra del almendro, padre,
del  almendro blanco.

Ay, Sáfrade, niña de los ojos glaucos,
teje tu sueño imposible en hilo de olvido pálido
que  el Mar que todo lo puede no puede tanto.




jueves, 22 de mayo de 2014

Querida hada madrina

La Sonatina es uno de los poemas más hermosos que conozco. Su ritmo, su dulzura, la estructura... A continuación presento un pequeño poema, imposible sin la sonatina. Más que un poema es una llamada a todas esas niñas que, sin darse cuenta, y bajo la Todopoderosa Disney y similares, quieren ser las princesas de un cuento con final feliz.


No, no y mil veces no. ¡Que no!
Que no quiero tener la boca de fresa
ni ser la princesa
que,  más aburrida que un mono,
sentadita en el trono,
espera que venga
en brioso corcel
un príncipe guapo y hermoso
a decirme palabras, palabras de amor.
¡Qué horror!

Pero sí, madrina,
sí quiero ser la princesa de la boca de rosa,
que quiere ser mariposa,
volar bajo el cielo
y tocar los luceros.
Perderme en un mar de nubes,
en un bosque de piruletas,
en un mundo de chuches.

Sí quiero ser la niña mimada
que bebe zumo de piña colada
y quiere ser periodista,
 recorrer el mundo entero junto a  un circo de artistas
(conocer la tristeza de las hermanas siamesas,
al hombre forzudo y al león domador)

Sí quiero saludar a los lirios
con estos versos de mayo
y sembrar en mi jardín
un rosal trepador, trepador como yo.
Dejaré agua y panizo a los pavos reales
y volaré a  lejanos lugares,
hermosas y sabias ciudades,
a perderme entre fados o  profundos canales.

¡Que no! Que no me busques un caballero
valeroso y sincero,
madrina querida,
que seré yo quién decida,
cuando sea mayor,
quién incendie mis labios con un beso de amor.


viernes, 4 de abril de 2014

fragmento excluído de Sáfrade la tejedora

(....)

Los suspiros de sirena no son buena cosa,
cristalizan la pena
y enturbian la Luna.
A los marineros les zozobra el alma
y a las preñadas de mar
el hijo les cae de nalgas.

(...)


martes, 7 de mayo de 2013

Ayer planté un árbol


Ayer planté un olmo
y de semejante ejercicio
resultaron una ampolla en mi mano izquierda
y un tronco débil, asustado,
temeroso de avanzar con sus raíces tierra adentro.

Contra la luz del atardecer de mayo,
limpio y naranja,
entre la hierba sin segar,
despuntan las cuatro ramas del joven olmo.
Plantar un árbol es plantar el tiempo.
Un pequeño triunfo contra la tiranía de la caducidad.



jueves, 24 de mayo de 2012

La escalera


Suena el timbre de la puerta,
la puerta primera
de las siete puertas
de esta escalera.
Es un paje real
que lleva un traje
envuelto en papel de seda
dentro de una caja blanca
con un enorme lazo de tul.
Va en busca de una princesa
que una noche soñara despierta
 que le llevaban un traje
todo de encaje
sobre lamé de plata
en una caja blanca
(con un enorme lazo de tul).

Lo oyó el vecino del bajo,
el que toca el trombón metido en la ducha
y nos deja todito el patio
lleno de burbujas.
De cristal.
Do re mi, do re fa

Lo oyó la señora Fina desde su cocina
entre almíbares y harina
y salió a toda carrera
a mirar por la mirilla;
aprovechando la ausencia
del horno se escapó
un dragón dorado
de azúcar y canela.
Corazón de magdalena.

No lo oyó la vecina ausente
la que trabaja de siete a siete
y busca en el brécol el trébol
de la buena suerte.
Que no llega.
Ea, ea, duerme mi negra.

El vampiro banquero
del tercero
lo oyó
y, siempre pensando en sus clientes,
preparó los dientes
y una brisa malvada
saltó de su sonrisa helada
hasta el descansillo.
Ay, qué frío, frío.

De las once puertas de la escalera
sólo una es la verdadera.
Tras ella, entre las sedas
que dos mil doce gusanos tejieran,
una niña engarza pompas
en una olvidada clave de sol.
A sus pies un dragón dorado
ronronea una nana de azúcar de caña.
El olor a magdalenas ha ganado la guerra
y, el paje, rompe la caja,
se viste de princesa y funda una empresa
de sueños posibles
en una cualquiera de las puertas
de las mil puertas de mi escalera.


jueves, 12 de abril de 2012

El portón de la casa del pueblo es ancho de madera oscura. Entreabierto, una gruesa cortina gastada ataja la mirada curiosa.

para los Losada


Limpiar el cielo con cristasol
es un vicio viejo.
Me lo ponen todo perdido
y están que llegan abril y marzo.
Y habrá que airear la casa,
digo,
y sacar el canario.
Mullir la lana del colchón
y almidonar la puntilla de la alacena.
Es tarde de toros
en la arena del reloj de arena.

martes, 10 de abril de 2012

Aún en los malos tiempos

Pese a todo,
un año más,
han vuelto a nacer los lirios.



viernes, 17 de febrero de 2012

Cuando llega la hora del silencio
y llega el silencio.
Cuando mi casa está caliente
y afuera hace frío.
Cuando las respiraciones se acompasan
y queda algún ladrido suelto.
Entonces
lamento profundamente
no tener un dios al que rezar.


martes, 31 de enero de 2012

La novia de invierno
luce velo de nieve
en el cabello,
flores de almendro
sobre su traje
blanco de escarcha
y de luz de cielo.

La novia de invierno
tiene ruiseñores tejiéndole los sueños
y un amado que viene a verla
con el abrigo puesto.


domingo, 15 de enero de 2012


El grillo se esconde

entre las hojas de los jazmines y de las alegrías

del balcón

y, al almíbar de la luna,

comienza su transmisión coCRIdiCRIfiCRIcaCRIdaCRI.

(Hasta que es interceptado por la zapatilla de mi mamá)


viernes, 16 de diciembre de 2011



La Luna, Lunita
se pasea por las rebajas.
¡Está tan desfasada!