viernes, 25 de abril de 2014

Contando voy, contando vengo...

...por el camino, yo cuento un cuento.

Así que en la Comunidad de Aprendizaje Entre Culturas hemos hecho una especie de circuito interno de cuentos, cuatro grupos se han dividido para ir por todas las clases, de manera que toda la comunidad ha escuchado el cuento Rosa Caramelo (¿por qué la elefanta Margarita tenía que ser rosa si ella quería ser gris como los chicos que podían jugar en el barro en vez de andar con lazos y puntillas por el jardín?). Y ha sido una experiencia muy gratificante, hermosa.



martes, 22 de abril de 2014

viernes, 4 de abril de 2014

Sobre mi experiencia en la Comunidad de Aprendizaje Entre Culturas


Contar un cuento es una responsabilidad. En mi caso, una necesidad dichosa. Creo firmemente en el poder de las palabras y en el milagro de doce niños de seis años contando Garbancito. No me cabe tanto amor.


fragmento excluído de Sáfrade la tejedora

(....)

Los suspiros de sirena no son buena cosa,
cristalizan la pena
y enturbian la Luna.
A los marineros les zozobra el alma
y a las preñadas de mar
el hijo les cae de nalgas.

(...)


martes, 7 de mayo de 2013

Ayer planté un árbol


Ayer planté un olmo
y de semejante ejercicio
resultaron una ampolla en mi mano izquierda
y un tronco débil, asustado,
temeroso de avanzar con sus raíces tierra adentro.

Contra la luz del atardecer de mayo,
limpio y naranja,
entre la hierba sin segar,
despuntan las cuatro ramas del joven olmo.
Plantar un árbol es plantar el tiempo.
Un pequeño triunfo contra la tiranía de la caducidad.



jueves, 24 de mayo de 2012

La escalera


Suena el timbre de la puerta,
la puerta primera
de las siete puertas
de esta escalera.
Es un paje real
que lleva un traje
envuelto en papel de seda
dentro de una caja blanca
con un enorme lazo de tul.
Va en busca de una princesa
que una noche soñara despierta
 que le llevaban un traje
todo de encaje
sobre lamé de plata
en una caja blanca
(con un enorme lazo de tul).

Lo oyó el vecino del bajo,
el que toca el trombón metido en la ducha
y nos deja todito el patio
lleno de burbujas.
De cristal.
Do re mi, do re fa

Lo oyó la señora Fina desde su cocina
entre almíbares y harina
y salió a toda carrera
a mirar por la mirilla;
aprovechando la ausencia
del horno se escapó
un dragón dorado
de azúcar y canela.
Corazón de magdalena.

No lo oyó la vecina ausente
la que trabaja de siete a siete
y busca en el brécol el trébol
de la buena suerte.
Que no llega.
Ea, ea, duerme mi negra.

El vampiro banquero
del tercero
lo oyó
y, siempre pensando en sus clientes,
preparó los dientes
y una brisa malvada
saltó de su sonrisa helada
hasta el descansillo.
Ay, qué frío, frío.

De las once puertas de la escalera
sólo una es la verdadera.
Tras ella, entre las sedas
que dos mil doce gusanos tejieran,
una niña engarza pompas
en una olvidada clave de sol.
A sus pies un dragón dorado
ronronea una nana de azúcar de caña.
El olor a magdalenas ha ganado la guerra
y, el paje, rompe la caja,
se viste de princesa y funda una empresa
de sueños posibles
en una cualquiera de las puertas
de las mil puertas de mi escalera.


martes, 24 de abril de 2012

De nuevo contando versos


En Murcia en el colegio Jesús María, a los tres cursos de cuarto y a los tres cursos de sexto de primaria. Un placer para todos.