martes, 24 de febrero de 2015

dedicado a mis compañeras de infancia

Contra la reja de nudo del balcón
de la casa frente al colegio
chirría el fósforo del cartel plastificado.
Se vende.
El ocre desconchado de la pared
se difumina
derrotado.
Se vende.
Como un latigazo en la memoria
una falla angosta
cruza la doble puerta de madera
-otrora bullicioso hervidero de niñas de uniforme-
y, junto a la impertérrita ausencia del viejo Marcos,
un agujero negro
se traga los chicles cheiw,
los chicles niña,
los polos de palo
y los fresones de gominola.
Cuando una peseta
era el precio de la felicidad
no había bazares chinos
ni letreros amarillos insultando la fachada.
Ni dolor en la retrospectiva.
Todo, entonces,
era presente.



martes, 10 de febrero de 2015

del poemario El día más feliz de tu vida

Entre la feria y el frío
a los siete años 
Octubre se desliza sutil
como un silencio afortunado.



domingo, 1 de febrero de 2015

Sáfrade la tejedora

Sáfrade,  sirena mimada del Egeo,
anda perdida como entre nostalgias de visillos
y ya no teje cestas de alga verde
a las amazonas de Éfeso
ni trenza anémonas rojas
para amortajar a los naúfragos de amor.
Alguna lágrima de su tristería deja hilos de plata salada
y entonces cose cenefas de encaje para las olas de Viernes Santo.
Desde su trono de magma frío mira hacia lo alto
(un suspiro se le escapa
a lomos de un hipocampo).

Ay, déjate la pena Sáfrade
que en la tierra hay un gallo
de cinco plumas
cada pluma de oro y plata, la crestita de rubíes
pero en el espolón una navaja, tan fina y afilada
que corta el recuerdo a quien la mirara.

Yo no temo al gallo, teje Sáfrade
su red de hilo de llanto.

Ay, Sáfrade
que en la tierra hay un toro negro
con siete cuernos,
los  cuernos son  de un fuego que quema el alma;
el rabo es de espuelas, espuelas de plata
que dibujan la muerte por donde pasan.

Yo no temo al toro , hila Sáfrade
en su huso de coral el hilo salado.

Ay, Sáfrade princesa de espuma y nada,
que en la tierra hay una guerra y un niño llorando
(la madre roba cebolla para amamantarlo).

Yo no le temo a la guerra,  teje Sáfrade
y una  aguja de lágrima le pincha la mano.

Sáfrade deja el huso, la red
y el llanto.
Yo sólo quiero, padre,
un almendro blanco.
Quiero una abeja libando en la flor,
la flor de papel,
de papel  sus cinco pétalos
y el tronco fuerte, oscuro y sabio.
Quiero ver nacer  la belleza
y huir  el tiempo humillado.
Y  yo a la sombra del almendro, padre,
del  almendro blanco.

Ay, Sáfrade, niña de los ojos glaucos,
teje tu sueño imposible en hilo de olvido pálido
que  el Mar que todo lo puede no puede tanto.




domingo, 18 de enero de 2015

Vías del tren, paralelas


Por el raíl derecho
siempre hacia delante
camina erguida y decidida.
El hatillo es breve 
y la juventud furiosa.
Eligió huir del hormiguero
y recorrer mundo
de estación en estación.
Sentir otros vientos
comer otro trigo.

Por el lado izquierdo
siempre unos pasos detrás 
camina
prisionero de su propio miedo.
Porque no se atreve a hablarle
dibuja acuarelas depuestas de sol.
Y sueña con el horizonte
donde sus caminos se junten.
Y se den la mano.
Y hablen de amor o de nada.

Ay, coplita de amor imposible
que yo no te cantara.
Ay, vías del tren, paralelas,
siempre juntas, siempre separadas.







martes, 30 de septiembre de 2014

El ladrón de fracciones


El vestido es amarillo
bordado el canesú
en punto de panal de abeja.
Banderitas de todos los colores
festonean el trozo de cielo
que cubre el patio.
Una gran mesa en el centro
-probablemente una puerta descansa
bajo el mantel de papel-
y una tarta,
redonda, inmensa,
invierte el orden del firmamento
(una Luna llena negra
sobre un universo blanco),
los ocho trozos levemente insinuados.
¡Las velas!
Cuando María vuelve con ellas
victoriosa y jadeante
¡Oh, no!
¡Falta un trozo de la tarta!
¿Pero quién se ha llevado
uno de los ocho trozos?
¿Quién ha sido el ladrón
el ladrón de un octavo?


jueves, 22 de mayo de 2014

Querida hada madrina

La Sonatina es uno de los poemas más hermosos que conozco. Su ritmo, su dulzura, la estructura... A continuación presento un pequeño poema, imposible sin la sonatina. Más que un poema es una llamada a todas esas niñas que, sin darse cuenta, y bajo la Todopoderosa Disney y similares, quieren ser las princesas de un cuento con final feliz.


No, no y mil veces no. ¡Que no!
Que no quiero tener la boca de fresa
ni ser la princesa
que,  más aburrida que un mono,
sentadita en el trono,
espera que venga
en brioso corcel
un príncipe guapo y hermoso
a decirme palabras, palabras de amor.
¡Qué horror!

Pero sí, madrina,
sí quiero ser la princesa de la boca de rosa,
que quiere ser mariposa,
volar bajo el cielo
y tocar los luceros.
Perderme en un mar de nubes,
en un bosque de piruletas,
en un mundo de chuches.

Sí quiero ser la niña mimada
que bebe zumo de piña colada
y quiere ser periodista,
 recorrer el mundo entero junto a  un circo de artistas
(conocer la tristeza de las hermanas siamesas,
al hombre forzudo y al león domador)

Sí quiero saludar a los lirios
con estos versos de mayo
y sembrar en mi jardín
un rosal trepador, trepador como yo.
Dejaré agua y panizo a los pavos reales
y volaré a  lejanos lugares,
hermosas y sabias ciudades,
a perderme entre fados o  profundos canales.

¡Que no! Que no me busques un caballero
valeroso y sincero,
madrina querida,
que seré yo quién decida,
cuando sea mayor,
quién incendie mis labios con un beso de amor.


viernes, 25 de abril de 2014

Contando voy, contando vengo...

...por el camino, yo cuento un cuento.

Así que en la Comunidad de Aprendizaje Entre Culturas hemos hecho una especie de circuito interno de cuentos, cuatro grupos se han dividido para ir por todas las clases, de manera que toda la comunidad ha escuchado el cuento Rosa Caramelo (¿por qué la elefanta Margarita tenía que ser rosa si ella quería ser gris como los chicos que podían jugar en el barro en vez de andar con lazos y puntillas por el jardín?). Y ha sido una experiencia muy gratificante, hermosa.