miércoles, 14 de marzo de 2018
En abril presentamos el cuento ilustrado Lebrela
Lebrela nació en la Comunidad de Aprendizaje Entre Culturas y corrió por las aulas para regocijo de los alumnos y alumnas que tenían un cuento hecho a su medida. Ahora Lebrela emprende su viaje, Mónica y yo esperamos que corra por todos los colegios posibles, siempre persiguiendo sueños.
Este álbum fue mención especial en el I Concurso de Cuentos Infantiles Ilustrados para la Igualdad y la Diversidad de Género del Ayuntamiento de Albacete.
No sé si volverán
Cuando
el Flautista encontró a Mambrú, Hamelin quedaba ya lejos. El uno reparó en la
flauta rabiosamente roída del otro y este no pudo por menos que fijarse en los
maltrechos vendajes, aún húmedos de grana y oro, del joven soldado. Caminaron
en silencio, les sobraban el tiempo y la decepción. La noche quiso ser
meticulosa; el primer beso les dolió tan intensamente que recuperaron la vida. Como diminutos rubíes, cientos de pares de
ojos acechaban entre los helechos.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Siembra tu voz, amor
Yo haré
guirnaldas de colores
y las colgaré
en las azoteas.
Haremos música
de fiesta.
Haremos risa y
velas en los rincones.
Vendrán los
pájaros, vendrán, curiosos.
Vendrán los
perros, vendrán.
Un gran
lebrillo con vino y fruta fresca.
Y yo también
sembraré mi voz
entre los
perlados hilos de araña de las ramas del naranjo.
O tal vez, bajo
el membrillo.
Se acercará, turbada, la
madrugada a vernos sembrar los surcos abiertos.
Sólo así, amor,
sólo así,
llegará la
fiesta de la cosecha.lunes, 14 de agosto de 2017
Verano II. Victorias sobre el tiempo
Otras veces, verano es correr en calzoncillos y bragas alrededor de la abuela que está barriendo la peana mientras se seca el suelo de la casa. Luego volcará el cubo en el cemento seco de la calle y quedarán impregnados el aire y la memoria de un rutilante olor azul a mañana, a seguridad.
viernes, 28 de julio de 2017
viernes, 14 de julio de 2017
Floridablanca
Partí
un trocito de pan y eché las migas por el jardín. Comed hijos, dije en voz
baja. Y avanzaron hacia mí los mirlos con sus saltitos inquietos. Algunos
verdecillos (pecho amarillo) se unían al festín interrumpiendo su cortejo y
dejando un tanto aturdida a la novia. Comed, hijitos. Claro que no eran mis
hijos, ellos andaban lejos ocupados en
sus cosas de hijos, por eso yo me bajaba al jardín en esas horas de más que
ahora les brotaban a los días. Era mi
lugar preferido. La primera vez que llegué
a Murcia fue para comprar mi vestido de comunión. El renqueante autobús de Alcantarilla nos dejó
allí y las balconadas de la plaza Camachos fueron mi primera instantánea. El Jardín
de Floridablanca es Murcia y si el pino
canario hablara lo haría dejando los plurales abiertos. Comed, comed, que casi
no queda. Araceli pensó que ya era hora
de llevar dentro a la señora Salud, pero, al igual que todas las tardes, la
celadora dejó deslizar unos minutos más en el escueto porche de la residencia,
viendo a la anciana feliz, con su inseparable bolsa sobre el regazo, perdida en los últimos
jardines de su memoria.
Este microrrelato forma parte de los seleccionados en el Certamen de Microrrelatos Jardín de Floridablanca organizado por el festival Al Sur del Barrio del Carmen y el proyecto I+D+i de la Universidad de Murcia "Espacio Público y Tejido Social. Prácticas colaborativas y arte contemporáneo en tiempos de crisis económica"
(Nota: Las dos primeras frases son de la escritora Cristina Morano)
(Nota: Las dos primeras frases son de la escritora Cristina Morano)
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